Baja incidencia de muertes en maratones

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Participar en maratones se está convirtiendo cada vez más en algo habitual. El número de participantes y de carreras aumenta año tras año. La maratón es un carrera que supone esfuerzo y resistencia. De vez en cuando surge alguna noticia de un corredor muerto por infarto y las alarmas se disparan hacia la práctica de este deporte.

En la XX edición del medio maratón Ciudad de Zaragoza de este año murió un hombre de 55 años por un infarto, siendo la persona un corredor habitual. La noticia destaca que “se trata del tercer fallecido en carreras aragonesas de relevancia en cuestión de un año, después de las muertes de dos corredores en la carrera del Ebro, el 28 de febrero, y en la carrera a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, AECC,  Sariñena-Monegros, el 17 de abril.

El párrafo leído sin más tendría que alarmarnos, sin embargo, faltan datos. Por ejemplo, el número de participantes en cada prueba.

  • XX Media Maratón Ciudad de Zaragoza: 3.310 participantes
  • Carrera del Ebro: 2.087 participantes
  • Carrera a beneficio de la AECC: 708 participantes

Es decir, en total 6.105 participantes entre las 3 carreras que han tenido un muerto cada una. La tasa de incidencia es de 0,5 muertes por cada 1.000 participantes.

Existe un estudio RACE Paris que tiene como objetivo evaluar la incidencia y etiología de las muertes y eventos cardiovasculares mayores en las maratones.

La tasa de eventos cardiovasculares fatales oscila entre 1/200.000 hasta 1/7.500 participantes, siendo más elevada en corredores ocasionales.

El registro RACE Paris utiliza un diseño observacional prospectivo para evaluar la incidencia y etiología de las muertes de causa no traumática y eventos cardiovasculares mayores en las carreras de larga distancia realizadas en París entre los años 2006 y 2012. Se registró cualquier muerte o evento cardiovascular mayor 30 minutos antes, durante y en las 2 horas siguientes a la carrera en un total de 511.880 corredores en 25 carreras.

Se identificaron 17 eventos potencialmente mortales [3,3/100.000; IC 95% 1,8-4,9] de los cuales 9 fueron paradas cardiacas, 2 síndromes coronarios agudos sin parada cardiaca, 1 taquicardia ventricular no sincopal y 5 golpes de calor por esfuerzo. La mayoría de los eventos cardiovasculares (13/17) ocurrieron en corredores masculinos experimentados [edad media de 43±10 años]. Estos participantes tenían uno o ningún factor de riesgo cardiovascular (2 eran fumadores activos), síntomas previos de alerta atípicos (3 habían presentado disnea de esfuerzo y limitación del rendimiento) y 4 pacientes tenían ergometrías concluyentes negativas. Finalmente se registraron 2 muertes (un paciente con displasia arritmogénica del ventrículo derecho no conocida y un segundo fallecido debido a la afectación neurológica hipóxico-isquémica 19 días después de una parada cardiaca en fibrilación ventricular de etiología isquémica). Todos los supervivientes estaban libres de síntomas al mes del evento, excepto uno con daño neurológico residual.

Destaca del metaanálisis que incluye todos los estudios disponibles, que de 12.540.669 corredores, 94 (0,75/100.000) presentaron eventos potencialmente mortales de los cuales 61 murieron.

La tasa de incidencia de muerte en maratones es de 0,48 por cada 100.000 participantes. Un número insignificante en comparación con los infartos ocurridos en otros contextos, como puede ser en los domicilios.

Este estudio recoge varios aspectos de interés:

  • La incidencia de eventos mortales y potencialmente mortales en estas carreras es muy baja.
  • Los casos que presentaron un primer ritmo documentado no susceptible de choque eléctrico (asistolia o disociación electromecánica) mostraron una mayor mortalidad [OR = 29,9; IC 95% 4,0-222,5), p=0,001] comparada con los pacientes cuyo primer ritmo documentado era susceptible de choque (taquicardia ventricular y fibrilación ventricular). Como se ha visto en estudios similares, intervenciones rápidas se asocian con una supervivencia significativamente superior. Estos datos tienen implicaciones para la planificación de los servicios de salud en eventos con elevada participación de deportistas y para la promoción de la práctica deportiva en espacios cardioprotegidos. En este estudio no se utilizaron nuevas herramientas prometedoras basadas en el espectro fibrilatorio del primer registro de los pacientes en fibrilación ventricular, para relacionarlo con el pronóstico vital y neurológico a corto y medio plazo.

Fuente: partes del texto pertenecen al artículo del Dr. Manuel Marina Breysse traduciendo el estudio original: Sociedad Español de Cardiología

 

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