Conmotio Cordis

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El pasado fin de semana, un niño de 13 años fallecía, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, cuando jugada al fútbol en la localidad sevillana de Gines. El adolescente paraba un balón con el pecho en la tanda de penalties, pese a ser evacuado con vida del campo de fútbol, fallecía en el hospital.

Una triste noticia que nos abre los ojos de los peligros a los que están expuestos los niños en la práctica de deporte. La causa de la muerte es una conmotio cordis, algo excepcional, pero que desafortunadamente puede ocurrir y no tiene nada que ver con la salud cardiovascular de la víctima. El corazón está bien, pero hay un hecho externo que altera su funcionamiento.

La conmotio codis sucede cuando hay un golpe seco con un objeto en el torax, golpe  que cae exáctamente en una ventana de unos veinte milisegundos que tiene el ciclo cardiaco. Cuando hay un golpe seco que provoca una activación eléctrica justo en esa ventana, el corazón puede entrar en fibrilación  ventricular que es la antesala de la muerte súbita porque es un ritmo cardiaco caótico que no permite que el corazón siga latiendo y haciendo circula la sangre. No es muy habitual en deportes como fútbol, si no más bien en deportes que se juegan con objetos redondos pesados como hockey o el beisbol, donde la casuística es más amplia e incluso en jóvenes se juega con un protector en el pecho para que esto pueda ocurrir.

El traumatismo en la pared torácica provoca una fibrilación ventricular y, si no se actúa de manera inmediata, causa la muerte. El commotio cordis es una entidad cardíaca que se registra cuando un individuo sufre una fibrilación ventricular (FV), una arritmia grave, después de recibir un golpe en el tórax y muere de manera súbita en un periodo que apenas llega a 20 segundos. El término, que proviene del latín, significa “conmoción del corazón”. Se ha detectado que la muerte súbita por commotio cordis es más frecuente en niños y jóvenes, varones en el 95% de los casos, durante actividades deportivas o lúdicas.

En una revisión publicada recientemente en la revista ‘New England Journal of Medicine’, se analizan 224 casos de fibrilaciones ventriculares provocadas por un golpe en el pecho sin un daño traumático, durante los últimos 15 años. En la revisión se constata que el 75% de los casos tiene lugar durante actividades deportivas juveniles, tales como béisbol y hockey, y el resto durante actividades lúdicas con los amigos o la familia. Solo el 9% de los afectados tiene más de 25 años y, de estos, únicamente sobrevive un 25%. Además, el fallecimiento no es inmediato: algunas personas son capaces de moverse e, incluso, hablar unos segundos después de recibir el traumatismo, justo antes de desplomarse.

Las investigaciones han constatado que hay dos factores principales que determinan el commotio cordis. El primero es la localización del golpe, ya que para que se produzca una FV el impacto debe ser frontal, en el pecho, justo por delante del corazón y en el centro. No se han descrito casos de FV provocada por golpes en la espalda o en la zona lateral. El segundo factor determinante es el tiempo. Dentro del ciclo cardíaco, hay un breve lapso de tiempo (unos 20 milisegundos) en el que el corazón es susceptible de poder desarrollar una FV, ya que es el punto de mayor vulnerabilidad eléctrica. Es el periodo conocido como repolarización, que podría considerarse como el momento eléctrico más frágil del corazón.

La resistencia de la caja torácica del individuo que recibe el impacto también juega un papel relevante. Éste podría ser, según los especialistas, uno de los motivos que explicaría por qué el commotio cordis se da sobre todo en adolescentes y niños, ya que la inmadurez de la pared torácica podría hacerlos más vulnerables.

Inicialmente se creía que el éxito con las maniobras de resucitación era más difícil de alcanzar en víctimas de Conmotio Cordis que en casos de Muerte Súbita Cardiaca por otras patologías. Esta percepción estaba basada en la pobre tasa de supervivencia de víctimas de Conmotio Cordis extraídas del Registro de Commotio Cordis antes de 1995. Sin embargo, datos del Registro a partir de 2002 hasta la actualidad han mostrado un incremento muy importante que va desde el 15% inicial hasta más del 50% más recientemente.

Las razones para esta mejoría de las tasas de supervivencia son multifactoriales, incluyendo el mejor reconocimiento de una Conmotio Cordis lo cual proporciona un intervalo de tiempo más corto desde el colapso hasta el comienzo de las maniobras de reanimación cardiopulmonar y desfibrilación; mayor expansión de desfibriladores automáticos externos en la comunidad; y un aumento del número de personas que vienen siendo entrenadas y dispuestas a realizar resucitación cardiopulmonar y desfibrilación. Sin embargo, el éxito es menor, por lo menos en EE. UU., cuando la víctima es de raza negra y también cuando el evento ocurre en el domicilio o durante deportes recreacionales, probablemente debido al alargamiento de los tiempos de respuesta.

Es de importancia en estos casos el uso de un desfibrilador automatizado.

 

 

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