La actuación de un socorriste y el uso de un desfibrilador salvan una niña de morir ahogada

beneficios_de_la_natacion-1.jpg

Los hechos sucedieron el domingo 2 de julio en Salou.

Margot estaba celebra su aniversario en un hotel de Salou junto a dos amigas. Tras un primer chapuzón, las tres niñas se apuntaron a la sesión de baile y luego, derechas de nuevo a la piscina. Todo fue muy rápido. Estaban nadando cuando Margot se sintió mal. La niña no pudo llegar ni a la pared y empezó a ahogarse. La eficaz reacción del socorrista, veinte minutos de masaje cardiaco y el desfibrilador salvaron a Margot –que tenía una enfermedad de corazón no diagnosticada– de una muerte segura.

El socorrista sacó a Margot de la piscina y empezó inmediatamente a hacerle masaje con la ayuda de una turista danesa que resultó ser médico. Y así la mantuvieron durante veinte minutos hasta que llegó el desfibrilador automático (DEA). Tras la descarga, la niña recuperó el pulso.

Un día en la UCI y otro en intermedios y luego todas las pruebas posibles: electrocardiografía, ecografías, analíticas, resonancias… El diagnóstico: una taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica (TVPC).

Lo que podía haber sido una tragedia en mayúsculas ha servido para diagnosticarle a Margot su enfermedad cardiaca. “Si en lugar de estar en la piscina, hubiera estado durmiendo o en la playa con sus amigos, como cuatro días antes del accidente, o en un lugar sin desfibrilador, no quiero ni pensar qué hubiera pasado”, reflexiona el padre.

Desde principios de junio hasta ahora el SEM ha atendido 36 casos de menores de 1 a 16 años ahogados en Catalunya. Y 33 de ellos se han recuperado; les consta la muerte de tres. Son datos alarmantes que pone énfasis a la campaña #ojopequealagua a la que está adherida Cardio Guard. “Hay muchas causas en esos ahogamientos: un golpe, perder pie y no saber nadar, una enfermedad respiratoria o también una dolencia de corazón, aunque apenas el 1% de las paradas cardiacas que vemos son de niños. Pero hay que contar con ellas”, apunta Xavier Escalada, jefe de la unidad de investigación y gestión del SEM.  “Tenemos que usar los desfibriladores sin miedo. El aparato está preparado para actuar solamente cuando es necesario y no va a provocar ningún daño”.

Fuente: la vanguardia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s