Paro cardíaco

El paro cardiaco es el cese de la actividad mecánica del corazón que resulta en la ausencia de circulación sanguínea. El paro cardíaco interrumpe el flujo sanguíneo a los órganos vitales, privándolos de oxígeno, y, si no se trata, produce la muerte. El paro cardiaco súbito es el cese inesperado de la circulación dentro de un corto período de iniciados los síntomas (a veces sin previo aviso). El paro cardiaco súbito ocurre fuera del hospital en más de 350.000 personas/año en los EE. UU., con una tasa de mortalidad del 90%.
El paro respiratorio y el paro cardíaco son dos entidades distintas pero, sin tratamiento, una lleva a la otra en forma inevitable.
En adultos, el paro cardíaco súbito se debe principalmente a una enfermedad cardíaca (de cualquier tipo, pero en especial las coronariopatías). En un porcentaje importante de pacientes, el paro cardíaco súbito es la primera manifestación de cardiopatía. Otras causas incluyen el shock circulatorio debido a afecciones no cardíacas (en especial, embolia pulmonar, hemorragia digestiva o traumatismos), la insuficiencia ventilatoria y las alteraciones metabólicas (incluyendo sobredosis de drogas).
En niños y lactantes, las causas cardíacas de muerte súbita son menos comunes que en los adultos. La causa predominante de muerte súbita de origen cardíaco en lactantes y niños es la insuficiencia respiratoria debido a diversos trastornos respiratorios (p. ej., obstrucción de las vías aéreas, inhalación de humo, ahogamiento, infecciones, síndrome de muerte súbita del lactante). Otras causas de paro cardíaco repentino incluyen traumatismo e intoxicación.

Signos y síntomas

En pacientes con enfermedad crítica o terminal, el paro cardíaco suele estar precedido por un período de deterioro clínico con respiración rápida y superficial, hipotensión arterial y disminución progresiva del estado de conciencia. Enel paro cardiaco súbito, se produce un colapso sin síntomas previos, en ocasiones acompañado de una breve convulsión (< 5 seg).

Diagnóstico

  • Evaluación clínica
  • Monitorización cardíaca y ECG
  • En algunos casos, búsqueda de la causa (p. ej., ecocardiograma, radiografía de tórax o ecografía de tórax)
El diagnóstico del paro cardíaco se basa en los signos clínicos de apnea, falta de detección del pulso y falta de conciencia. La tensión arterial no puede medirse. Las pupilas están dilatadas y no reactivas a la luz luego de varios minutos.
Debe colocarse un monitor cardíaco; éste puede indicar fibrilación ventricular, taquicardia ventricular o asistolia. En algunos casos, existe un ritmo de perfusión (p. ej., bradicardia extrema); este ritmo puede representar una actividad eléctrica verdadera sin pulso (AESP o disociación electromecánica) o una hipotensión extrema con falta de detección del pulso.
Desafortunadamente, muchas causas no pueden identificarse durante la reanimación cardiopulmonar. El examen clínico, la ecografía de tórax y la radiografía de tórax pueden detectar un neumotórax a tensión. La ecografía cardíaca puede detectar las contracciones cardíacas y reconocer un taponamiento cardíaco, una hipovolemia extrema (corazón vacío), una sobrecarga ventricular derecha que sugiere una embolia pulmonar y anormalidades focales del movimiento de la pared que indican un infarto de miocardio. El análisis de sangre rápido en la cabecera del paciente puede detectar niveles anormales de potasio o glucosa. La información dada por la familia o el personal de rescate puede sugerir sobredosis.

Pronóstico

La supervivencia hasta el alta hospitalaria, en especial una con función neurológica intacta, es más importante que el simple retorno a la circulación espontánea.
Las tasas de supervivencia varían significativamente; los factores favorables incluyen
  • Reanimación cardiopulmonar temprana y efectiva
  • Ayuda inmediata en el momento del paro cardíaco
  • Paciente internado (en particular, en unidad con monitorización)
  • Ritmo inicial de la fibrilación ventricular o taquicardia ventricular
  • Desfibrilación temprana (de taquicardia ventricular o fibrilación ventricular luego de una compresión torácica inicial)
  • Cuidado postreanimación, incluyendo soporte circulatorio, y el acceso a cateterismo cardíaco
  • En adultos, manejo de la temperatura objetivo (temperatura corporal de 32 a 36 °C) y evitación de la hipertermia.
Cuando hay muchos factores favorables (p. ej., fibrilación ventricular presenciada y confirmada en una Unidad de Cuidados Intensivos o en una sala de urgencias), cerca del 40% de los pacientes sobreviven hasta el alta hospitalaria. La supervivencia global de un paro cardíaco intrahospitalario es de alrededor de 25%.
Si los factores son uniformemente desfavorables (p. ej., paciente en asistolia luego de un paro cardíaco extrahospitalario no presenciado), la supervivencia es poco probable. En general, la supervivencia informada después del paro cardiorrespiratorio fuera del hospital es de aproximadamente 10%.
Solo alrededor del 10% de todos los sobrevivientes de un paro cardíaco tiene una función adecuada del SNC al alta hospitalaria.

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